Atardecer en un pesebre

Llega diciembre con su alegría... y con su corre corre, con su afán de iniciar aunque aun sea noviembre y con la presión de acabar el año, de sacar cuentas de hacer balances y saber pa dónde va uno en el 2012. 

(Aunque depronto se acabe el mundo, hay que seguir planificando por si uno sigue vivo y no se lo esperaba!)

Y es que en medio de todo ésto y los contratos que se acaban a uno le entra como un estrés pre-desempleo que le grita a los 4 vientos que debería descansar, cuidarse, quererse, consentirse... en especial: Vivir.
Recordar que las tareas que se cumplen son 'medios' y no fines y que como sea uno debe ser estratega para lograr disfrutar las cosas bellas...

Siendo así, viene a mi mente hoy un bello recuerdo de otro rincón de mi Colombia, la bahía de Taganga, un hermoso pueblito de pescadores ubicado en Santa Marta y que parece un pesebre solo que sin lago y patos pero con mar. Aunque bueno, como todo pesebre tiene su pedazo de cartón enrollado debajo del papel encerado. Foto tomada de: http://www.minube.com/fotos/rincon/123970/583924

Hermoso, turístico, lleno de paisajes, artesanía, comidas y planes acuáticos... 

Tiene también - calles adentro - Problemas con el acueducto, basuras, malos olores y pobreza. Incluso según la hora del día la playa también está sucia gracias a los turistas que sólo van a consumir paisaje arrasando con lo que haya a su paso.

Y de todo ésto el problema no es Taganga, sino que no hemos podido comprender que los recursos del turismo también deben ser redistribuidos para el bienestar de los pobladores de esos sitios que tanto 'amamos'. 




Comemos, bebemos, bailamos, tomamos fotos y nos olvidamos de la realidad en la que estamos pues vivimos y asumimos los espacios y los lugares como si no nos pertenecieran aunque pertenezcamos al mismo planeta que hemos tomado como botadero de basura.

(Asi como nos olvidamos de vivir, de ser felices y de otras tantas cosas que enferman nuestra falta de memoria colectiva)


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